En el pequeño mundo de mi alma,
con el oído de la pureza me parece oír
una trompeta sonora,
con sonido terrible,
que me anuncia que Tú vives
solo en el ser;
y todas las criaturas
se inclinan reverentes
en lo más profundo
de su nada.
En el pequeño mundo de mi alma,
veo a todos los hombres limitados
y todo me parece
una mentira
y sin ser alguno
en sí mismo.
En el pequeño mundo de mi alma,
siento sabiduría, pureza,
amor, grandeza,
reposo, omnipotencia,
luz, sencillez,
mansedumbre, belleza
de vida eterna…
En el pequeño mundo de mi alma,
veo, sin ver, tu majestad suprema
que ejerce su señorío
y lo contiene todo,
y mi pequeño espíritu
se inclina ante Ti,
con una adoración
de reverencia profunda,
desde todo el abismo
de mi nada.
En el pequeño mundo de mi alma,
me haces entender que yo no existo sino en Ti.
Mi espíritu huye
de mí y descansa en Ti,
mi único bien
infinito.
En el pequeño mundo de mi alma,
siento sabiduría, pureza,
amor, grandeza,
reposo, omnipotencia,
luz, sencillez,
mansedumbre, belleza
de vida eterna…
©Letra y música: José-Manuel Montesinos
Inspirado en la Beata María Celeste Crostarosa (s.XVIII),
fundadora de las Redentoristas Contemplativas
Grados de Oración, 10.- “Del fuego puro y divino en la llama del Espíritu Santo".
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