martes, 25 de abril de 2017

LA ANUNCIACIÓN

LA ANUNCIACIÓN

©Letra y música: José-Manuel Montesinos
25 de marzo

Ángel de brisa,
con roce de ala
suave, sin prisa,
entró en la sala
hasta un rincón.

Por un momento,
eterno, en vilo,
se paró el viento,
aguja e hilo,
en la oración.

Ave María,
Gratia plena,
Dominus tecum.
Benedicta tu
in mulieribus,
et benedictus fructus
ventris tui
IESUS.

“Ave María,
llena de gracia”.
Al mediodía,
un son de acacia
le susurró.

“Joven doncella,
Dios es contigo"...
Deja su huella
por el postigo
cálido sol.

Ave María,
Gratia plena,
Dominus tecum.
Benedicta tu
in mulieribus,
et benedictus fructus
ventris tui
IESUS.

“Niña morena,
la favorita,
no tengas pena
y el miedo quita,
Dios te eligió”.

El Viento Santo
pide permiso
de aroma y canto,
y el Paraíso
da Fruto en Flor.

Ave María,
Gratia plena,
Dominus tecum.
Benedicta tu
in mulieribus,
et benedictus fructus
ventris tui
IESUS.

Mientras oraba,
la Virgen sueña.
“He aquí la esclava
pobre y pequeña
del Padre Dios”.

“Que tu Palabra
se haga, en mí, Vida”.
Y el tiempo labra
carne escondida
en gestación.

Ave María,
Gratia plena,
Dominus tecum.
Benedicta tu
in mulieribus,
et benedictus fructus
ventris tui
IESUS.

lunes, 3 de abril de 2017

CRISTO EN LOS DESAMPARADOS



CRISTO EN LOS DESAMPARADOS

A los padres carmelitas del Santo Ángel de Sevilla
en los 400 años de la hechura y presencia
del Cristo de los Desamparados de Martínez Montañés

2 de abril de 2017

©José-Manuel Montesinos



Señor Dios, Amado mío,
Cristo en los Desamparados.

¿Quién amparará a este niño
en el mar de los ahogados?
¿Quién consolará a este padre
de ojos tan desencajados?

¿No habrá ni un clavo siquiera
al que quedarse agarrados?
¿No habrá un madero a la vera
para los desamparados?

¿Es que no hay quien ampare
con los brazos levantados?
¿Es que no hay quien repare
corazones angustiados?

Madera que viene ardiendo
sin haberse aún quemado,
fuego fue en amor prendido
de escultor enamorado,

Vivo leño de fe viva
es, Cristo Crucificado,
en esta madera orante
del amor policromado.
  
Mi insensible corazón
de pedernal golpeado
volviérase brote verde
en tu Cruz bien arraigado.

Que, en Ti, flor y fruto diera
por tu savia alimentado:
Tú en mí, por misericordia;
yo en Ti, “misericordiado”.

Que mi brazos se prolonguen
con los tuyos abrazados,
que mis pies se planten firmes
en la fe bien enclavados,

y que en cálida acogida
se derrame en mi costado
mi corazón, como el tuyo,
por amor atravesado.

Y a la tarde de la vida
quede bien examinado,
Señor Dios, Amado mío,
Cristo en los Desamparados.

Cristo en los Desamparados.mp3